Proverbios 29:18 (NVI) Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley!
Este pasaje es un proverbio que nos brinda sabiduría por medio de pocas palabras, pero con una enseñanza profunda. La Biblia nos dice que donde no hay visión, el pueblo se extravía, y esta verdad aplica a todos los ámbitos de la vida.
Regularmente, todo país, comunidad u organización que tiene una visión clara también tiene lineamientos definidos sobre lo que busca, lo que persigue y hacia dónde se dirige. Sin embargo, la Biblia es clara al afirmar que donde no hay visión, el pueblo termina extraviado, sin rumbo y sin dirección.
¿Y qué tiene que ver esto contigo y conmigo? Tiene mucho que ver, porque tu familia es tu pueblo. Tú eres quien dirige tu hogar, tu matrimonio y tus hijos. Si no hay una visión clara en la familia, si no hay una visión definida en el matrimonio y si no se sientan a escribir cuáles son los objetivos y los planes para este año, la familia terminará el año desorientada, sin saber hacia dónde va.
Cuando no hay planes claros, cada miembro de la familia jala hacia un lado distinto. Algunos avanzan en una dirección, otros en otra, y otros simplemente no hacen nada. Esto no sucede por falta de fe, como muchos piensan, sino por falta de dirección. Las personas no fracasan solamente por falta de fe, sino por falta de una ruta clara que seguir.
Cuando una persona tiene dirección, es mucho más fácil completar la misión que se espera de ella. Cuando los hijos en casa tienen claridad y dirección sobre lo que buscan como familia, alcanzar los objetivos se vuelve más sencillo. Por eso es tan importante aprender a tener planes claros, y por eso este devocional lleva ese título.
Muchas personas leen este versículo y piensan solo en pueblos o naciones, sin darse cuenta de que su familia es su propio pueblo. Nosotros somos quienes guiamos y dirigimos el hogar, y nuestros hijos necesitan dirección. Por esa razón, tener planes claros no es opcional, es necesario.
Uno de los grandes beneficios de tener planes claros es la estabilidad emocional en los hijos. Desde pequeños, ellos pueden tener certeza, seguridad y claridad sobre lo que buscan como familia, hacia dónde se dirigen y qué están persiguiendo. Esto les da certidumbre mental y emocional, y evita que vivan con incertidumbre sobre la vida y el propósito de lo que hacen cada día.
Cuando los hijos tienen claro el panorama y la visión del año, saben qué persiguen como familia. Lo mismo ocurre en el matrimonio: es importante que como pareja se definan los planes, la visión, los roles y la dirección hacia la cual se dirigen como esposo y esposa.
La Biblia lo afirma claramente en Proverbios 29:18: donde no hay visión, el pueblo se extravía. Estoy seguro de que ninguno de nosotros quiere terminar este año desorientado, sin haber logrado metas ni alcanzado propósitos.
Entonces, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Desde el principio, sentarnos a establecer planes claros, escribirlos, proponernos cumplirlos, orar por ellos y presentarlos delante de nuestro Padre celestial. Esto debe convertirse en una práctica constante y consciente.
La invitación es a sentarse con calma y tranquilidad como familia. Involucrar al esposo o a la esposa, a los hijos, sentarse a la mesa, conversar y preguntarse: “¿Qué es lo que queremos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué pretendemos alcanzar?”. Esto traerá grandes beneficios a la familia.
Por esta razón quiero aprovechar la parte final de este devocional para hacerte una invitación especial. Este domingo 18, que es en solo un par de días, estaremos en la Iglesia de Georgia guiando a las personas sobre cómo escribir un plan claro y cómo involucrar a la familia en este proceso. Incluso estaremos entregando una hoja con los pasos y las indicaciones para hacerlo. Esto lo podrás recibir si vienes y participas este domingo 18.
ORACIÓN

Padre celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, te damos gracias por la oportunidad que nos das de aprender de tu Palabra. Hoy hemos entendido que sin una visión clara, el pueblo se extravía, y reconocemos que nuestra familia es nuestro pueblo, e incluso nuestra propia vida lo es.
Señor, entendemos que dirigimos nuestro ser interior y que, si no tenemos una visión clara, también nuestra vida puede extraviarse. Por eso, mi oración es para que cada persona comprenda la importancia de tener planes claros.
Sabemos, Dios mío, que muchos no han sido enseñados a escribir, redactar y estructurar planes específicos que sean viables para lograr y alcanzar metas, y mucho menos a orar por ellos. Permítenos, por medio de tu Palabra, guiarlos, orientarlos, asistirlos y ayudarlos. Que puedan ver el resultado de aplicar la Biblia, ponerla en acción y vivir una fe activa.
Amén y amén.
¡Bendiciones!