Romanos 15:15 (NTV) Aun así, me atreví a escribirles sobre algunos de estos temas porque sé que lo único que necesitan es recordarlos. Pues, por la gracia de Dios
El apóstol Pablo, al escribir a los romanos, no solo les transmite nuevas enseñanzas, sino que también les recuerda verdades que ya conocían. Muchas de estas enseñanzas ya se las había comunicado anteriormente, incluso de manera directa en su caminar y ministerio. Sin embargo, como todo buen maestro, Pablo entiende la importancia de la repetición y del recordatorio constante.
Como seres humanos, no siempre olvidamos lo que sabemos, pero sí dejamos de darle la importancia que merece. Sabemos muchas cosas, tenemos fundamentos claros, pero con el paso del tiempo dejamos de prestarle atención a verdades que deberían seguir guiando nuestra vida diaria. Precisamente, este es el corazón del devocional de hoy: detenernos a meditar en aquello que ya conocemos, pero que hemos relegado a un segundo plano.
Esta es la razón por la que existen los devocionales. No se trata de venir cada día a aprender algo completamente nuevo, sino de recordar lo que ya sabemos y reafirmar las bases sobre las cuales estamos edificando nuestra vida. La constancia de compartir un devocional diario tiene como propósito traer a la memoria principios que ya conocemos, pero que necesitamos volver a escuchar.
Dios siempre tiene personas, momentos y estrategias para recordarnos lo esencial. Él se vale de diferentes métodos para hablarnos una y otra vez de lo mismo, no porque no lo sepamos, sino porque necesitamos mantenerlo presente. A veces cometemos el error de pensar que necesitamos algo nuevo, algo distinto, cuando en realidad lo que necesitamos es que alguien nos recuerde lo que ya sabemos.
Un ejemplo claro de esto es hacer lo correcto. Todos sabemos que es importante hacer lo correcto, pero aun así necesitamos que se nos recuerde. Si una persona tiene esposa o esposo, sabe que lo correcto es ser fiel, ser leal y actuar con integridad. No es correcto tener conversaciones privadas que deben ocultarse, mensajes que se borran, llamadas desde teléfonos ajenos o encuentros a escondidas. Cuando hacemos eso, en el fondo sabemos que no estamos actuando correctamente.
La Palabra de Dios es clara al decir que Dios no puede ser burlado. Podemos intentar justificarnos o engañarnos a nosotros mismos, pero no podemos engañar a Dios. Por eso, hacer lo correcto es algo que Dios nos recuerda constantemente, usando diferentes personas y circunstancias para traerlo a nuestra memoria.
Esto es precisamente lo que el apóstol Pablo expresa al finalizar su carta a los romanos. En el capítulo 15, él explica el propósito de su carta y dice claramente que se atrevió a escribirles no para enseñarles algo nuevo, sino porque sabía que lo único que necesitaban era un recordatorio.
Hoy la pregunta es personal y directa: ¿qué es eso que tú ya sabes, pero dejaste de darle importancia? Con el paso del tiempo, cuando dominamos algo o llevamos años conociéndolo, tendemos a pensar que ya no es tan relevante o que es demasiado básico. Sin embargo, muchas veces son esas verdades básicas las que sostienen nuestro crecimiento y nuestra madurez.
Volver a las bases y a los fundamentos suele ser más importante que aprender algo completamente nuevo. Muchas personas buscan nuevas corrientes, nuevas enseñanzas o ideas novedosas, cuando ni siquiera están aplicando lo que ya saben. No le dan valor, no lo recuerdan y no lo practican.
Este principio se aplica a todas las áreas de la vida. Por ejemplo, en la alimentación, todos sabemos qué es lo correcto y qué nos hace daño. No se trata de buscar al último gurú de nutrición en internet para descubrir algo nuevo, sino de regresar a lo básico: los alimentos naturales nutren mejor nuestro cuerpo, mientras que los productos altamente procesados, llenos de ingredientes artificiales, están relacionados con muchas enfermedades.
No necesitamos descubrir algo nuevo, necesitamos recordar las bases. Vivir de manera ordenada delante de Dios, hacer lo correcto y aplicar lo que ya sabemos. Por eso, siempre necesitamos un buen recordatorio.
ORACIÓN

Padre celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, te damos gracias por cada persona que está en sintonía. Gracias porque por medio de tu Palabra nos recuerdas que siempre necesitamos volver a lo esencial.
Señor, muchas veces perdemos tiempo buscando algo nuevo, cuando no estamos aplicando lo que ya sabemos. Te pedimos que traigas a nuestra memoria las bases y los cimientos de nuestra fe, pero también de nuestra práctica diaria.
Ayúdanos a regresar a esos fundamentos, a vivir de manera ordenada delante de Ti y a hacer lo correcto. Que estas verdades básicas sean las que hoy recordemos, practiquemos y vivamos.
Gracias, Dios, porque siempre pones personas a nuestro alrededor para recordarnos lo que ya aprendimos. Así como el apóstol Pablo cumplió esa función, hoy reconocemos que necesitamos ser recordados una y otra vez. Te damos gracias por permitirnos aprender de tu Palabra. En tus manos ponemos a cada persona que escucha este devocional.
Oramos en el nombre de Jesús de Nazaret.
Amén y amén.
¡Bendiciones!