Hebreos 13:4 (NTV) Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio.
¿Y qué es lo que vale la pena? Vale la pena mantenerse fiel. Vale la pena ser leal. Vale la pena guardarse para su esposo o para su esposa. Vale la pena vencer toda tentación y todo ataque del enemigo, especialmente en el área de la sexualidad.
Dios sabe perfectamente que el área sexual es una de las puertas más sensibles y vulnerables en la vida del ser humano. Cuando una persona abre puertas en esa área hacia las tinieblas, viviendo una vida desenfrenada, sin límites y sin principios, termina permitiendo la entrada de destrucción a su vida.
Muchas veces esas puertas se abren llevando una doble vida, practicando cosas ocultas o haciendo en secreto aquello que se sabe que no agrada a Dios. Y el problema es que este tipo de pecado no solamente afecta lo externo; afecta el interior de la persona.
La Biblia enseña que el pecado de la inmoralidad sexual tiene una característica distinta a los demás pecados. Mientras otros pecados afectan externamente, este termina destruyendo desde adentro: el corazón, la mente, la conciencia, las emociones y hasta la paz espiritual de una persona.
Por eso Dios continuamente nos exhorta a valorar el matrimonio y mantenernos fieles. La Escritura dice: “Honren el matrimonio.” Es decir, ténganlo en alta estima, valórenlo, cuídenlo y protéjanlo.
También nos llama a permanecer fieles a nuestros esposos y esposas. Y no lo hace para limitarnos, sino para protegernos. Dios conoce las consecuencias que trae el desenfreno y sabe cuánto dolor puede provocar una vida sin límites en esta área.
La Biblia es clara cuando dice que Dios juzgará la inmoralidad sexual y el adulterio. Y muchas veces pensamos que ese juicio solamente ocurrirá en la eternidad, pero la realidad es que las consecuencias también se experimentan aquí en la tierra.
Por eso hoy más que nunca vale la pena mantenerse firme. Vale la pena cerrar puertas a la tentación. Vale la pena honrar a Dios también con nuestra manera de vivir la sexualidad. Es tiempo de cerrar las puertas a aquello que destruye y abrirle el corazón a la voluntad de Dios.
Tal vez alguien está siendo tentado en esta área. Tal vez alguien comenzó a cruzar límites poco a poco y hoy se encuentra lejos de los principios que antes tenía. Pero aun así, Dios continúa llamando al arrepentimiento, porque su deseo no es destruir a la persona, sino restaurarla. Vale la pena obedecer a Dios. Vale la pena permanecer firme. Vale la pena vivir conforme a sus principios.
ORACIÓN

Padre celestial, en el nombre de Jesús, te damos gracias porque continuamente nos guías, nos exhortas y nos enseñas a hacer lo correcto.
Hoy, por medio de tu palabra, entendemos cuán importante es mantenerse fiel y honrar el matrimonio. Nos haces saber que vale la pena guardarse, vale la pena permanecer leales y vale la pena resistir toda tentación que quiera apartarnos de tu voluntad.
Señor, hoy oro por aquellas personas que están siendo tentadas en esta área de sus vidas. Fortalécelas para que permanezcan firmes y no cedan ante aquello que puede destruir su hogar, su corazón y su relación contigo.
Permite que comprendan que el desenfreno y la inmoralidad nunca traerán verdadera paz ni plenitud. Queremos vivir conforme a tu voluntad y honrarte también en esta área de nuestras vidas.
Oramos en el nombre de Jesús de Nazaret.
Amén y amén.
¡Bendiciones!