- 6 Jan 2026
- Category: Devocional
El Devocional: El Veneno Viene Desde Adentro
Marcos 7:15 (NTV) Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón.
La Biblia nos relata que un grupo de fariseos y personas religiosas viajó desde lejos para buscar a Jesús. Su intención no era aprender de Él, sino encontrar algún error para señalarlo y acusarlo, con el fin de quitarle influencia en sus enseñanzas.
Observaron que los discípulos de Jesús, al momento de comer, no se lavaron las manos, y esa fue la razón de toda la discusión. Acusaron a Jesús diciendo: “Tus discípulos no cumplen con la ley religiosa.” Según ellos, comer sin lavarse las manos contaminaba el interior.
Pero entonces Jesús les dio una enseñanza poderosa. Les llamó hipócritas, recordando las palabras del profeta Isaías: “Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí.” Su religiosidad era solo apariencia. Lo que necesitaban no era lavar sus manos, sino lavar su corazón.
Jesús aclaró: “No es lo que entra por la boca lo que contamina, sino lo que sale del corazón.” El veneno no viene de afuera, sino de adentro. Los fariseos se preocupaban por los rituales externos, pero tenían un corazón contaminado de orgullo, críticas y juicios hacia los demás.
Por eso, cuando hablamos de lavar el corazón, debemos analizar qué hay dentro de él. Si pensamos mal de una persona que no es compatible con nosotros, lo que necesitamos no es una lavada de manos, sino una limpieza interior. No tenemos derecho a criticar, señalar o menospreciar a alguien solo porque no se comporta como nosotros esperamos.
El problema no está en los demás, sino en lo que hay en nuestro corazón. Los pensamientos negativos y los calificativos despectivos que salen de nuestro interior muestran la verdadera condición de nuestra vida espiritual.
Debemos aprender a legitimar a los demás, entendiendo que cada persona es un legítimo otro, con el derecho de pensar, hablar y actuar según su propia experiencia. No sabemos si alguien que nos parece arrogante o difícil ha tenido un mal día, o si carga heridas profundas desde su infancia. Eso no nos da derecho a criticar ni a juzgar.
Jesús nos enseña que lo importante no es la limpieza externa, sino que nuestro corazón sea purificado por la Palabra de Dios. Ahí radica la verdadera transformación.
ORACIÓN

Padre Celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, te agradecemos por la oportunidad de recibir tu Palabra. Tu Palabra está viva, nos da vida y nos guía.
Hoy reconocemos que la verdadera limpieza no está en lo externo, sino en nuestro interior. Señor, enséñanos a examinar nuestro corazón, a analizar nuestros pensamientos y las palabras que pronunciamos sobre quienes no son compatibles con nosotros: compañeros de trabajo, vecinos, familiares o personas en nuestra comunidad de fe.
Lava nuestro corazón, Señor. Queremos pensamientos puros, no contaminados por juicios o críticas. Danos la sensibilidad para reconocer cuando estamos hablando mal de alguien, y ayúdanos a cancelar de inmediato esos pensamientos y palabras.
Enséñanos a bendecir y hablar bien de los demás, a legitimarlos como hijos tuyos, a respetarlos aunque no siempre los entendamos. No podemos controlar la vida ni las reacciones de otros, pero sí podemos controlar lo que guardamos en nuestro corazón.
Que tu Palabra nos purifique cada día, y que nuestro interior refleje tu amor, tu gracia y tu verdad.
En tus manos entregamos nuestra vida y a cada persona que participa de este devocional. Oramos en el nombre de Jesús de Nazaret.
Amén y amén.
¡Bendiciones!
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