Alfa 103.9FM
Una Señal Celestial

El Devocional: Un Árbol De Frutos Buenos

 

Proverbios 11:30 (NTV) La semilla de las buenas acciones se transforma en un árbol de vida; una persona sabia gana amigos.

 

¿A qué nos referimos con un árbol de frutos buenos? Nos referimos a nosotros mismos, a nuestra vida. Debemos preguntarnos: ¿qué tipo de frutos estamos dando?, ¿qué clase de persona estamos siendo?, ¿qué es lo que los demás pueden ver en nosotros? ¿Qué frutos observan en nuestro matrimonio, en nuestro carácter, en nuestra conducta y en la manera en que vivimos?

 

La Biblia nos enseña que las semillas de las buenas acciones se transforman en un árbol de vida. Muchas personas se esfuerzan por agradar a los demás, por caer bien o aparentar comportarse a la altura, pero si no se cambia la raíz del árbol, esos cambios serán superficiales y temporales. El problema no está en los frutos visibles, sino en la raíz que los produce.

 

Queridos, las semillas son las que echan raíces. Si las semillas son de buenas acciones, entonces el fruto será de vida. Pero si en lo profundo del corazón hay odio, rencor, amargura, frustración o sensación de fracaso, inevitablemente esos frutos se manifestarán en la vida diaria. No basta con ocultarlos o disfrazarlos, porque la raíz seguirá produciendo lo mismo.

 

Esa raíz puede estar alimentada por un trauma, un dolor del pasado, un enojo con la vida o con una persona en particular: un padre, una madre, un familiar. Mientras esa raíz no sea sanada, seguirá dando frutos amargos, aunque externamente intentemos aparentar lo contrario. La verdadera solución es cambiar la raíz, y la Biblia nos enseña que ese cambio comienza con las semillas.

 

Proverbios dice que “la semilla de las buenas acciones se transforma en un árbol de vida.” No se trata de forzarnos a “portarnos bien” con esfuerzo humano. Se trata de sembrar acciones correctas, dejar lo que desagrada a Dios e incorporar lo que a Él le agrada.

 

Ejemplos prácticos: si sabes que a Dios le agrada que asistas a la iglesia, siembra esas semillas y comprométete con la congregación. Si sabes que a Dios le agrada que leas la Biblia, hazlo una práctica diaria, antes de dormir, al despertar o en tus tiempos libres. Si sabes que a Dios le agrada que bendigas y no maldigas, habla bien de los demás, evita la crítica, el señalamiento y la acusación.

 

Queridos, estos pequeños cambios son semillas que producirán raíces profundas. Con el tiempo, esas raíces te convertirán en un árbol de frutos buenos, agradables y de bendición. Por eso la invitación de hoy es a analizar tu conducta y preguntarte: ¿qué están viendo los demás en mi vida?, ¿qué frutos está dando mi árbol?

 

ORACIÓN

 

 

Padre Celestial, en el nombre de Jesús te damos gracias por la oportunidad de escuchar tu Palabra. Hoy entendemos que cada acción que realizamos es una semilla que se convierte en raíz y, finalmente, en fruto.

 

Señor, te pedimos que nos ayudes a sembrar semillas de buenas acciones: que nuestro comportamiento, nuestras palabras y nuestras decisiones sean correctas y agradables delante de ti. Líbranos de sembrar semillas de amargura, de odio o resentimiento, y ayúdanos a arrancar de raíz todo aquello que no te honra.

 

Permite, Dios, que cada persona que hace este devocional comprenda que los frutos de su vida dependen de las semillas que siembra cada día. Que podamos tomar decisiones sabias, sembrar lo bueno y cultivar raíces profundas que produzcan frutos de vida, bendición y plenitud.

 

Hoy bendigo a cada persona que participa de este devocional, y pongo en tus manos sus vidas, para que se conviertan en árboles de frutos buenos, agradables y deseables.

 

Oramos en el nombre poderoso de Jesús de Nazaret. 

 

Amén y amén.

 

¡Bendiciones!

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